Los pecadores y publicanos nos adelantarán en el Reino de Cristo

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Los pecadores y publicanos nos adelantarán en el Reino de Cristo

He estado buscando quienes eran los publicanos en tiempos de Jesús, pues van a entrar delante de nosotros en el Reino de Cristo (Mateo 21: 31) También irán las rameras por delante, éstas ya se quienes son, tenemos muchas a la puerta del templo. Si un día me veis entrar con alguna al templo no os asustéis, le estoy enseñando donde se compran los billetes para ir al Reino.

En la época de los romanos, había tres tipos de impuestos que se cobraban en todo su territorio: los impuestos sobre las personas (capitaciones) los impuestos sobre las tierras y los impuestos sobre el mercadeo de productos. Los dos primeros se encargaban los funcionarios imperiales de cobrarlos. Y el impuesto sobre el mercadeo lo sacaban a pública subasta y el que mas pujaba los pagaba y adquiría el derechos de cobrarlos. Estos eran los publicanos. Gente de la tierra conquistada que cobraba a sus conciudadanos los impuestos con un plus, que era lo que ellos ganaban por el trabajo. Lo hacían a través de un sistema de contratistas que se encargaban de cada zona y estos a su vez de personas (autónomos) que hacían el trabajo de calle. Cada intermediario se llevaba su comisión que acababa pagando el pueblo para poder comprar o vender. Y muchos de ellos se pasaban exigiendo cobrar su dinero.

Un publicano famoso fue Zaqueo responsable de una red de cobradores de impuestos en Jericó (Lucas 19: 1-2) y otro recaudador autónomo famoso fue Mateo (Leví, hijo de Alfeo) (Mateo 10: 3; Marcos 2: 1, 14)

El sistema se ha perfeccionado mucho pero sigue el mismo esquema: al productor de patatas se le paga a 0,17 euros el kilo y en el supermercado acabamos pagando a 1,25 euros el kilo. En cada paso se paga la patata, el impuesto y el plus del intermediario que te va acercando la patata a la mesa. Todos ellos entregan al Cesar lo recaudado (el IVA).

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Tenemos esperanza pues en estas redes estamos casi todos, desde el propietario del Mercadona hasta el gitano de la «fregoneta».

Jesús comiendo con pecadores y publicanos (Mateo 9: 10) no aprobaba su forma de vivir sino que reconocía su dignidad como hijos de Dios (les humanizaba) les llamaba al Reino (Lucas 5: 32), les enseñaba y corregía pidiendo que cobraran lo justo (Lucas 3: 13) provocando su conversión, su propósito de enmienda (Lucas 19: 8) (Juan 8: 11).

Pecadores y publicanos llenaran el Reino de Cristo

Quizás me haya parado mas en las palabras de pecadores y publicanos cuando en realidad lo mas importante de este pasaje es que comía con ellos.

Ya hemos visto que publicanos somos todos y hemos de rendir cuentas de nuestros bienes al Cesar y la medida de Jesús es otra: «cobra lo justo» que lo podemos extender a paga lo justo al productor, paga lo justo a tu empleado, paga lo justo al que te hace un servicio, cobra lo justo a tu cliente, en definitiva no te aproveches de la necesidad de los demás.

No hemos hablado de las prostitutas, pero pecadores somos todos. A unos se nos conocen mas nuestros pecados pues somos iracundos y desordenados o otros se les ve menos el plumero, pero Dios lo ve todo.

Y aún así nos precederán en el Reino de Cristo.

Pero para mi la mayor lección es la de hacer fraternidad con el que no consideramos igual, de nuestro club, de nuestra clase, de nuestro estatus, hermanarnos con el necesitado es humanizarlo, le devolvemos la dignidad que le hemos quitado. Debemos recordarlo, recordarnos, que Dios le ama tal cual es, a pesar de todo, no importa su pasado, no importa su presente.

Abraza por igual a todos como como un Padre, como una Madre, que ha perdido a un hijo y lo ha recuperado.

Por eso hacemos fiesta y comemos todos como hermanos.

Construimos Reino de Cristo, Ciudad de la Paz.

Abrazamos.

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