María, mística ciudad de Dios

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María, mística ciudad de Dios

Si hemos de construir una Ciudad, ¿dónde buscamos los arquitectos? ¿dónde buscaremos un modelo que nos sirva para desarrollar nuestro proyecto?

Este verano he pasado por Ágreda, un pueblecito de Soria, camino de Navarra y encontré la respuesta: María es la mística Ciudad de Dios.

Allí en Ágreda está el convento de las Concepcionistas fundado por Sor María de Jesús, del cual fue abadesa por más de 30 años. Aparte de consejera del Rey Felipe IV, fue una escritora muy reconocida del siglo XVII.

Una de sus obras principales fue:

La mística Ciudad de Dios. Historia divina y vida de la Virgen Madre de Dios, Reina y Señora nuestra, María Santísima restauradora de la culpa de Eva y Medianera de la gracia

Sor María de Jesús de Ágreda

Según la venerable, María es la ciudad mística donde el Señor habita. Describe de forma extensa los favores y dones especiales que la preparan espiritualmente para los acontecimientos mas importantes de su vida.

En la plaza de esta ciudad se despachó aquel fiat mili que dió principio a la mayor obra que Dios ha hecho, ni hará jamás, dando con él al Verbo Eterno «cuerpo humano en que padeciese y redimiese a los hombre, para hacerlos pueblo suyo, su tabernáculo y morada» … Dios se pasea complacido por está ciudad mística ya que en ella encuentra plena complacencia a la iniciativa de su amor.

Textos de Ricardo Romero: Difusor de la Orden de la Inmaculada Concepción y de la causa de la beatificación de la Venerable Sor María de Jesús de Ágreda, autora de Mística Ciudad de Dios. www.misticaciudad.wordpress.com

Ciudad de Dios, Nueva Jerusalén

Antiguamente las ciudades comenzaban alrededor de un pozo, a lo largo de un río, pues el agua es esencial para la existencia. A su alrededor se crea vida, hay tierra fértil para cultivar y dar de comer al ganado.

El agua «de vida» aglutina a su alrededor a los hombres para formar una ciudad.

Nueva Jerusalén, Ciudad de Dios
Nueva Jerusalen, Ciudad de Dios

El agua de vida aparece en el Apocalipsis en relación con la nueva Jerusalén:

Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

Apocalipsis 21, 6

Así Juan escribe:

Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.

Apocalipsis 22, 1

Es en esta ciudad donde el Señor mora:

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, … Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Apocalipsis 21, 2-3

Las moradas de Enmanuel

Existen varias moradas a lo largo de la historia donde el Señor congrega a su pueblo.

Tenemos la Tienda del Encuentro construida por Moisés siguiendo las instrucciones de Yahveh en el Monte Sinaí.

Luego fue María, arca de la Nueva Alianza, donde el Señor puso su morada, para el nuevo Éxodo. Si, con el primer Arca, Moisés condujo a su Pueblo por el desierto a la Tierra Prometida, así Jesús conduce de esta tierra al Cielo Prometido y se queda como Enmanuel, en el nuevo tabernáculo en forma de Pan y Vino.

Cuando comulgamos, el Señor habita en nosotros con todo su cuerpo, alma y divinidad, por un tiempo. ¿podríamos hacer que ese tiempo fuera ampliándose más y más?

Para ello deberíamos ser como María nuevos tabernáculos para que el Señor habite en nosotros y con nosotros, así seremos su Pueblo, construiremos su ciudad en la medida en que sepamos ser eucaristía para los demás.

Por eso es María nuestro modelo.

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